Armando Recomienda: Maridaje de café y chocolate

Hay sabores que, cuando se toman en conjunto, potencian la experiencia sensorial. Es la magia del maridaje. Y pocas cosas van juntas tan bien, y producen tanto placer, como café y chocolate.

Uno de los mejores lugares para descubrir las delicias de un match perfecto de café y chocolate queda en el Armando Paredes de Jr Colina: aquí, El Cacaotal y Ciclos Café son partners perfectos para diseñar una excepcional experiencia gastronómica en Lima.  

En este acogedor local de Barranco, los aromas envuelven de magia el ambiente. El equipo da la bienvenida a los visitantes con agua filtrada y “diseñada” por ellos mismos. Esto permite que el paladar esté limpio y fresco para recibir toda la ola de sabores que les esperan.

La historia es así. Hace cinco años nació El Cacaotal, proyecto especializado en chocolate dirigido por la antropóloga Amanda Jo Wildey. Luego de culminar su maestría y conocer el universo del cacao, Amanda quiso crear una gran vitrina para el chocolate peruano, y así lo hizo. El éxito llegó rápidamente, por lo que se mudó al Armando Paredes de Colina. Barranco es el barrio ideal para tener un showroom del maravilloso producto y, aparte, un espacio para catas privadas. 

Las agencias de viaje que le solicitaban diseñar experiencias para sus pasajeros le dijeron que debería hacer maridaje de chocolate y café, una idea que a ella no le encantaba porque… simplemente no le gustaba tomarlo. Fue entonces que conoció a Felipe Aliaga, dueño y fundador de Ciclos Café, a quien ella define como alguien “con su mismo nivel de locura”. Felipe sentía tanta pasión por esta bebida, como ella por su adorado chocolate. Y empezaron a crear. 

Probaban y luego replicaban sus mejores experiencias en las catas. Les fue tan bien juntos, que Amanda propuso unir sus marcas; y fue así como Ciclos y El Cacaotal se volvieron complementos.

Aquí, la principal recomendación es llegar con una mente abierta y dispuesta. “El match perfecto solo se logra probando”, explica Felipe. “Hay que entender el sabor, hurgar en la memoria sensorial y ver qué funciona, ya sea con lo más ácido o lo más ‘chocolatoso’… Primero hay que probar por separado y luego ver si funciona o no, porque la idea es crear nuevos individuos con las cualidades de cada uno de los productos”. Así, cuando se vive una experiencia de café y chocolate en El Cacaotal, se crea un nuevo sabor en cada mezcla.

“La persona que está empezando en este mundo debe tener disposición y mente abierta para salir de su rutina”, agrega Amanda.

Para los más conservadores que están acostumbrados al chocolate como golosina, ella recomienda alternativas bajas en acidez, con notas de miel, panela, mermelada. “Así, se acostumbran a una ausencia del sabor de leche, pero sin amargor”, detalla.

Felipe explica que él prefiere café con procesos naturales, con un buen lavado, acidez y un ‘punche’ interesante, como el Caturra de José Alarcón que ofrecen. “[Ese tipo de café] te llena la boca de saliva y se siente más intenso. Luego se va endulzando”, precisa. 

Amanda y Felipe creen firmemente que el sabor a chocolate y café no existen, sino que son en sí una suma de sabores. “No es que el café es amargo y el chocolate, dulce. Un buen café tiene otras cosas. El chocolate también. Por eso debemos desaprender los prejuicios que hemos formado”, cuenta Amanda. Y qué mejores guías que ellos dos, en su cálido rincón barranquino que huele al paraíso, y donde dos productos tan sencillos y cotidianos se transforman en un verdadero lujo.

*Si quieres disfrutar de todos los planes que tiene el barrio, te invitamos a conocer Sáenz Peña 212: un Armando en el corazón de Barranco.